Descolonización del Sáhara Occidental: La deuda del mundo hacia el pueblo saharaui

La descolonización del Sáhara Occidental es una de las disputas más brutales en la agenda. Desde la década de los 1970, esa región del Noroeste africano rica en recursos naturales está ocupada por el Reino de Marruecos, que avanzó sobre el territorio después de la polémica retirada del poder colonial, España. En Brasil, todavía se discute poco la lucha del pueblo saharaui por su autodeterminación. De ahí el empeño de las fuerzas dedicadas a la solidaridad internacional a llevar el asunto para el debate.

Por Moara Crivelente | En Sahara Press Service

En 1960 las Naciones Unidas aprobaron la Declaración sobre la Garantía de Independencia a los Países y Pueblos Coloniales. Al menos 44 resoluciones más de la Asamblea General siguieron la señal para tratar el tema. El documento es una de las bases de la argumentacióndel pueblo saharaui argumento – en defensa de su derecho a la autodeterminación – representado por el Frente Popular de Liberación de Saguia al-Hamra y Río de Oro (Frente Polisario), fundado en 1973.

En aquel entonces, el combate armado – suspendido por el alto el fuego de la década de los 1990 – era una lucha nacional por la liberación contra la colonización española y cuando la potencia colonial se retiró, el Frente Polisario proclamó, en febrero de 1976, la República Árabe Saharaui Democrática (RASD). El Reino de Marruecos ya había negociado con el Reino español, entre tanto, una controvertida sucesión y sin fundamento para ocupar el Sáhara Occidental e incorporarlo a su territorio. Una opinión consultiva de la Corte Internacional de Justicia emitida en 1975 afirma, sin embargo, que no hay bases jurídicas que justifiquen la reivindicación marroquí sobre la región.

Aún así, potencias como la Unión Europea (UE) obstaculizan el avance de la lucha saharaui y legitiman la ocupación marroquí a través de los acuerdos comerciales más deshonestos. Un ejemplo es la explotación de la zona de pesca saharaui, una de las más ricas del mundo. En 2013, en un protocolo comercial de pesca, la UE negoció lo que se llamó producción marroquí, aunque más del 70% de la pesca incluida en el acuerdo proviene de las aguas saharauis. Literalmente, un saqueo. Otros recursos estratégicos saqueados de los saharauis son los fosfatos, uranio, gas, plomo, titanio, oro, zinc y petróleo, cuyas reservas aún no se conocen con exactitud.

Más de 165.000 saharauis viven en cuatro campamentos de refugiados en la región argelina de Tinduf. En la zona liberada del Sáhara Occidental, una estrecha franja defendida por el Frente Polisario, viven más de 30 mil personas separadas del resto de sus territorios por un muro de más de 2.700 kilómetros de largo, custodiado por siete millones de minas antipersonales y miles de soldados marroquíes. Además, la persecución de los defensores de derechos humanos y periodistas es diaria, con la brutal represión de las manifestaciones y la detención de los saharauis y marroquíes convertidos en prisioneros políticos. No es suficiente, más de 400 saharauis están desaparecidos.

Alrededor de 80 países han reconocido a la República Árabe Saharaui Democrática. Durante una reciente audiencia pública en la Comisión de Relaciones Exteriores y de Defensa Nacional de la Cámara de Diputados brasileña, el presidente del Centro Brasileño de Solidaridad con los Pueblos y Lucha por la Paz (Cebrapaz) Socorro Gomes defendió el reconocimiento de la RASD por el Brasil, cuya posición oficial es todavía de apoyo al “diálogo entre las partes” para una solución negociada.
La ONU mantiene en los territorios ocupados a la Misión de las Naciones Unidas para el Referéndum del Sáhara Occidental (MINURSO), que, desde 1991, tiene como mandato la supervisión de un referéndum ya establecido por la Resolución 690 del Consejo de Seguridad para que el pueblo saharaui pueda determinar su propio destino. Marruecos, sin embargo, rechaza el referéndum y ofrece al Sahara Occidental el estatuto de “región autónoma”, integrada en el Reino. Incluso con la presencia de la MINURSO, las violaciones de los derechos humanos siguen perpetrándose.

Un retraso de más de cuatro décadas en el proceso de descolonización y más de dos décadas para la autodeterminación se suma a la persecución y opresión del pueblo saharaui en sus propios territorios. Para fortalecer su causa en Brasil, los debates como los realizados con el representante del Frente Polisario en el país, Mohamed Laarosi Bahía – el jueves (21) en la USP y el viernes (22) en Barão de Itararé, esta organizado por el núcleo de Sao Paulo de Cebrapaz – son aportes de los movimientos sociales solidarios con la lucha del pueblo saharaui que necesitan apoyo, por lo que esta situación de opresión sea denunciada, entendida y combatida.

* Experta política, periodista y miembro del Centro Brasileño de Solidaridad con los Pueblos y Lucha por la Paz (Cebrapaz), que asesoran a la presidencia del Consejo Mundial de la Paz.

Traducción no oficial de Sahara Press Service

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